« Signe du printemps | Page d'accueil
lundi, 09 juillet 2007
Albor
Albor canicular de verano
Me levanté temprano
Pero la ciudad ya sudaba
En el agüero ardiente del día
Canturreaba una canción calipso
J'aimerais tant voir Syracuse
L'île de Pâques et Kairouan
Et les grands oiseaux qui s'amusent
A glisser l'aile sous le vent
Tan lánguida como el calor por venir
Mientras desayunaba de algunas frutas
Hiendo papayas naranjas que descubrían
Proles de renacuajos color de azabache
Luego atravesé una ciudad febril
En aquel mañana de los dedos de fuego
Me resguardé en el Museo
Penumbra mineral donde me detuvo perennemente el azul de Patinir.
Es deleitable mirar las lejanías donde varia un azul saturado
Inventar el mar
Trazar ciudades
Acopiar montañas
Orlar las Sirtes
Arquear el mundo
Azul primigenio de Patinir, engalanando el amplio vestido de Beatriz
Una noche de opera donde el mal subyugaba el bien
Bajo el aleteo de los abanicos y
La mirada oceánica del Corregidor
Sin embargo el vestido añil
Deslizándose luego en la lobreguez de la noche
Anuló al compás de dos o tres movimientos llanos
La victoria ruin que se disipó y ya no distraía
De la contemplación de la luna ni del canto del grillo
11:50 Publié dans En Ville | Lien permanent | Commentaires (1) | Envoyer cette note
Commentaires
Enfin. C'est un bon début (un retour, plutôt) même s'il n'est guère caniculaire. A poursuivre. Merci.
Ecrit par : zug | lundi, 09 juillet 2007


